Keila Pérez García

Keila Pérez García


Mi paso por Infantil fue muy alegre… menos cuando tocaba entrar a clase: lloraba porque no quería que mi madre se fuera. Al rato, me divertía muchísimo con todos mis compañeros y compañeras. Mi mejor amiga era Celia, siempre nos estábamos “desafiando” con Nora y Mar.

Nos íbamos a granjas, a hacer pan, etc. Los cumpleaños eran muy divertidos, nos poníamos coronas de cartulina y cantábamos el “Cumpleaños Feliz”.




MI PASO POR EL COLEGIO


Yo llegué al C.E.I.P Francisca Santos Melián cuando tenía 3 años. Recuerdo que mi paso por Infantil fue muy alegre… menos cuando tocaba entrar a clase. En ese momento, lloraba porque no quería que mi madre se fuera. Al rato, me divertía muchísimo con todos mis compañeros y compañeras.

Mi mejor amiga en ese momento era Celia y recuerdo que siempre nos estábamos “desafiando” con Nora y Mar.

En Infantil teníamos muchas excursiones y eran todas muy divertidas. Nos íbamos a granjas, a hacer pan, etc.

Los cumpleaños en Infantil eran muy divertidos, nos poníamos coronas de cartulina y cantábamos el “Cumpleaños Feliz”.

En Infantil de 5 años tuvimos una profesora llamada Carmen Delia. Ella siempre nos ponía películas y nos hacía cotufas. También teníamos un profesor de Inglés llamado Pepe y nos daba una especie de semillas llamadas “fried lentils”. Nos encantaba, era un profesor magnífico y se portaba muy bien con nosotros.

Cuando pasamos a Primero, llegó una niña nueva a clase: Ainhoa. Ella no paraba de llorar. A mí me sentaron en la mesa con ella y con algunos compañeros más, pero yo me fui a la mesa donde estaba sentada Celia y dejé sola a Ainhoa.

De este curso, también recuerdo que Nora me invitó a su cumpleaños y desde ese momento se convirtió en una de mis mejores amigas junto con Ainhoa y Mar.

Durante Primero y Segundo nuestra tutora fue Carmen.

En Tercero, nuestra tutora fue Tema (tengo que admitir que ha sido la mejor tutora que he tenido). Ella nos mandó a aprendernos las tablas de multiplicar y cada vez que nos sabíamos una, nos daba una chocolatina.

En ese mismo curso, vinieron dos profesores de prácticas: Tanausú y Paula. Eran muy buenos y muy simpáticos.

En Tercero, Nora me recogía del cole todos los Martes para ir a clases de equitación y de inglés. Me lo pasaba súper-bien.

A finales de Tercero, nos enteramos de que Nora se tenía que ir del colegio. Esa noticia me entristeció mucho porque ella era mi mejor amiga y no me quería separar de ella. Recuerdo que montó una fiesta de pijamas como despedida. Nos quedamos: Ainhoa, Mar, Nora y yo. Cuando llegó el final de esa fiesta nos despedimos y Nora se fue.

En Quinto, nos seguía dando Tema. A principio de curso llegó una alumna nueva llamada Ainhoa. Ella al principio me cayó bien, pero a medida que fue pasando el tiempo me cayó un poco mal. Ahora, a pesar de nuestras diferencias, nos llevamos bien.

En Quinto, fue cuando empecé a conocer mejor a Luana y me cayó súper-bien, a pesar de que todos los años que llevábamos de colegio no nos habíamos conocido demasiado.

En Sexto, tenemos como tutora a Ana María, la que en Quinto habíamos conocido como nuestra profesora de Inglés. Ella está haciendo todo lo posible para que mejoremos y así poder divertirnos todos y todas en el viaje. Daniel y Natalia también nos ayudan mucho a solucionar los conflictos que día a día surgen en nuestra clase.

Daniel nos da Matemáticas y Plástica y he de decir que es el mejor profesor de Matemáticas que he tenido, porque aunque es duro siempre nos da trucos y consejos para mejorar.

A principios de Sexto, Luana se pegó una pegatina de una manzana en la frente y desde ese momento empezaron los apodos de frutas y personas como manzana (Luana), mandarina (Keila), Deylibloguer (Ainhoa E), etc.

Sexto ha sido sin duda el mejor curso y a pesar de los conflictos me lo he pasado fenomenal.

Quiero agradecerles a todos los profesores y profesoras que me han dado clase durante mi paso por el colegio.

Y quiero también darle las gracias a Fran, nuestro profesor de Educación Física y Ciencias, por ser tan maravilloso y enseñarnos cosas que cualquier otro profesor no nos podría haber enseñado, a amar la Naturaleza, a valorar todas las cosas por muy pequeñas que sean... por eso y muchas más razones le doy las gracias.

También quiero decirles a mis compañeros y compañeras que estos nueve años han sido maravillosos y que no cambiaría a ninguno de ellos.

Yo de mayor quiero ser farmacéutica o bióloga, porque esas dos profesiones despiertan mi curiosidad tanto como la Naturaleza.













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